La que gime a las estrellas

Permaneció sentada en el Jeep, dejando trascurrir los minutos en el reloj de la guantera, dando margen a que su intempestiva visita no resultara molesta. Los Montes Apalaches cortaban el horizonte dibujando la magnificencia de sus lineas sobre el cielo teñido del  rubor  del alba desgarrando el éter nocturno. Una enorme talla de madera zoomorfa señalaba la entrada al poblado, preñando al viajero de una sensación inquietante ante la visión de alguna fuerza primigenia descifrando tus mas profundos  secretos.

 Lentamente la reserva renacía del sueño,pequeñas estelas de humo ascendían hacia el cielo provenientes de las lumbres de los hogares donde comenzaban los preparativos del día. Tras un enorme cercado las crines de los caballos comenzaban a desafiar al viento llenas de brío. Danzaban inquietos,  desperezando sus músculos entre carreras impetuosas y ficticias luchas,bufidos y relinchos cantando al nuevo día. 

Siempre sintió un Cimarrón atenazado en las venas y observarlos rodeados de aquel reducto de edén la removió, espantaba cualquier atisbo de melancolía…La desbordo la belleza del momento y en ese momento suspiro, como atrapando o anhelando un deseo.

Abrió la puerta y bajo del coche inhundansose de la frescura cargado de aromas vegetales y tibia humedad. Sus pasos por el empinado camino de bajada hacia el pueblo se le tornaron tintados de un halo místico que poco a poco la derrotaba…el sonido de los aves canturreando entre la bruma de la mañana, la brisa matutina generando una sinfonía en el frondoso bosque… era vislumbrar un reducto de fantasía renacido entre las garras de la vorágine de la productividad, ajeno a la velocidad de la sociedad del bits y la toxicidad de los MC Donald que saturaban el hipercalorico mundo del que venia.

¿Utopía? quizás sea utopía pensó…mientras recordó no volver a fumar Mariguana para soportar su pánico a los vuelos en turista y sonrió… Siempre tuvo una mente propensa a la ensoñación.

Una vez en el poblado los pasos se encaminaron hacia lo que intuyo debía ser la casa del Jefe “Buho Gris”, simple pero regia construcción de madera, con troncos apenas tratados por la inmisericorde mano del hombre,cubiertos de una patina grasa que evitaba el desgaste bajo la insidia de  los elementos, emanaba aquel peculiar olor a cuero que destilaba el lugar. Asió la aldaba de la puerta golpeándola contra la madera… como salida de otra época una mujer india la abrió , vestía con un traje marrón con mocasines, su cuello estaba cubierto por abalorios de mil colores…y su pelo negro como las alas de un cuervo estaba salpicado de cuentas lapislázuli enredadas en una larguísima trenza que caía sobre su pecho.

 -Buenos días…Es raro ver forasteros con la tonalidad de tu piel por este recoveco del mundo…pero te estábamos esperando-regalandole la sonrisa mas cálida que  acaricio su alma.

-jajaja..Gracias,me siento abrumada por este recibimiento.

-Pasa te estaba esperando…siéntate y acomodate imagino que tenderas hambre.

Dos días de carretera desde el Este de Virginia ansiada por no faltar a la cita no dio margen para muchas paradas para degustar las delicias de la comida local de las gasolineras. Y desde el ultimo desvió hace diez horas que te alejo de cualquier atisbo de civilización, la verdad que tu cuerpo necesita una dosis energética urgente.

-!!Buff!!..no sabes como te lo agradecería.

 El anciano descansaba placido junto al calor de la chimenea, jugueteando entre sus manos ajadas y fuertes con un cuenco humeante. Su cabellera cubierta por un manto blanco de muchos inviernos ocultaba en parte su rostro obtuso en el que destacaba una nariz recta y afilada bordeada por unos prominentes pómulos. La dureza de sus rasgos culminaban en aquellos profundos y magnéticos ojos negros que centelleaban abstraídos en el vaivén del fuego en la chimenea…Su tez era rojiza como la fértil tierra en la que vivieron sus múltiples antepasados…rojiza como la sangre que mano por sus colinas y sus valles de aquellos que lucharon por defenderla, rojiza como la llama viva que danza en corazón del guerrero. Se disipo en la densidad de aquel momento mientras el crepitar de las llamas llenaba la estancia, viajo por los juegos chinescos que el controlado erebo tatuaba en las paredes…formas abiertas a la interpretación.

-Es bello ver el fuego danzar…-retornandola a la realidad de sus motivos.

 -Si…tiene algo adictivo. Resulta mas efectivo que algunos somníferos…-comento haciendo muestra de su irónica visión coronada con una risa abierta y plena mientras tomaba asiento. 

 -Cielo y tierra se tocan cuando el humo asciende…entonces el hilo canalizador de todo lo creado renace ante la mente del hombre que sabe escuchar sus silencios reveladores de verdad… que descansa en su esencia.Ana saco la libreta y su vieja grabadora, la lección comenzaba y no quería perder el mas mínimo detalle. Aquellas palabras sajaron  su entendimiento…¿ Que era esa inexpresable fuerza solo representada por el silencio ?

 -¡¡Dios!!…me la ha dejado clavada en las neuronas, he sentido su poder casi como la certeza de la muerte…Buho gris aminore carga que vengo a recoger datos…jajaja.

 Una sonrisa se dibujo en su cara surcada por las arrugas de sus batallas, clavando la profundidad de su mirada en ella…desencadenando  el vértigo del que mira el universo.Quizás debiera dejar aquel delicioso café que le trajo la amable joven que danzaba como un torbellino por la habitación a medias por que o estaba flipando o estaba entrando en un estado de consciencia que le resultaba pelin patológico.

 -Nuestros ancestros nos trasmitieron la base del respeto hacia la naturaleza y sus elementos. Sintiéndonos hermanos en un mismo hogar veneramos las virtudes de estos…la majestuosidad del vuelo del águila, la laboriosidad y dedicación de la hormiga, la sabiduría de los arcanos bosques, la bondad del indomable rió…todo lo que nos rodea tiene un fin y nuestros lazos de conexión son eternos -poso su atención en busca de la claridad del entendimiento en su interlocutor y siguió con su mensaje.

La grabadora atrapaba la intensidad de las palabras que manaban de aquel anciano sentado junto al fuego pero nunca lograrían atrapar el cataclismo interno de la interlocutora por los interiores de su razonamiento.

 -Si continué por favor…-mientras condensaba su mensaje en la libreta de anotaciones…intentando atrapar su sensación de cotidianidad.

 -Es tradición que alcanzando la duodécima primavera los jóvenes se internen en el bosque al encuentro de su tótem, permanecerán el trascurso de la noche de luna llena en la que esta ilumina el circulo sagrado. Alli ira a su encuentro su Totem,su espíritu guiá…su esencia hermanada en la madre naturaleza. La energía que definirá el trascurso del resto de sus días.

Mi Totem es la piedra, supe que debía de conocer,escuchar y trasmitir las historias de nuestro pueblo desde los inicios de la luz.Para que la memoria del hombre no olvide…para no quebrar los lazos con los mundos. El paso de las horas fue tan fugaz absorta su consciencia en las numerosas historias, que solo el sonido de los estruendosos tambores rompieron la intensidad  del momento que se prolongaba estático. Búho gris se ergio cobrando las formas de su vetusto cuerpo un porte aguerrido pese a la inclemencia de los años.

 -Es la hora del comienzo de las celebraciones, hoy la luna atraerá las energías que regirán los caminos de nuestros jóvenes.

 Poso su brazo en el hombro, invitandola a visitar los preparativos. En el prado cercano,tras las casas, unos cincuenta o sesenta tipis bullían de vida mientras cientos de indios entraban y salían ataviados con los mas vistosos abalorios. Los niños correteaban entre el mar de adultos enfrascados en sus quehaceres. En el amanecer tranquilo pueblo era ahora un hervidero de actividad. Son de tambores,  olor a carne braseada…y el arrullo de las múltiples carcajadas, invitaban a la certeza de una gran celebración.Alejarse seria una buena forma de reubicar todos los datos…necesitaba salir con una idea en la que basaría su articulo, algo claro pero cargado del mensaje del anciano…simplificado y de facil asimilación. No todos los lectores gustan de la complejidad del pensamiento y sobre todo aquellos que compraban revistas para rellenar las nadas de entretiempos en sus atareadas vidas.

Simplicidad directa…siempre se perdía el concepto global, pero amiga esto es trabajo…Silencio…necesitaba una balsa de silencio…y comenzó andar en dirección al bosque próximo.

La pinaza seca crujía a su paso mientras se adentraba en la espesura de la vegetación. Los arboles soberbios y desafiantes rasgaban con altas copas el cielo…a cada paso que daba la entrada de luz  disminuía,como si el pletórico sol que lucia en plena tarde temiera alojar allí cualquier atisbo de la primavera que cuajaba de flores la llanura colindante. Aquí y allá las aves resonaban en la densidad del entorno. Junto a un viejo árbol encontró una piedra propicia para la ordenación de ideas y se sento. Pasados apenas cinco minutos un brutal estallido convulsiono el bosque quebrando la intensa quietud….¡¡UN DISPARO!!…Corrió con la velocidad confusa del que debe estar…impulsivamente corría en dirección hacia el origen del sonido. Hasta toparse con el acto…frente a ella en un pequeño claro un desconcertado osezno movía con sus patas el cuerpo inerte de su madre. Gemía angustiado elevando hacia el cielo su llanto…lamia el atrás reconfortante pelaje…buscando la seguridad de su cuerpo o la calma de un tierno lenguetazo. Pero ella yace vaciá de vida…mientras la criá brama al cielo con desconsuelo, graves, rápidas, amenazantes unas  voces se acercan…Miedo…corrió hacia el osezno  y lo cargo entre sus brazos. Corrió impulsada por un sentimiento confuso de desesperación hacia el recoveco mas alejado de aquellas voces cargadas de muerte…Trascurrió el paso de las horas en ese enorme matorral con la sensación de que era un sitio seguro. El pequeño osezno gimoteaba pero se aferro a su cuello recuerdo de la calidez del de su madre. Ana metió un pulgar en la boca  del pequeño que comenzó a succionar ansiado…que reconfortante resultaba ese acto mecánico de succión. Poco a poco sus gemidos cesaron y los cambios de tonalidad del laberinto vegetal la invitaron a abandonar su casual guarida en busca del camino al poblado. La noche cubría ya la arboleda…pero extrañamente no resultaba oscura y cerrada. Todo estaba envuelto en una tenue luz plateada,tal vez la luna guíe su salida.

Las luces de varias linternas llamaron su atención…se escondió de nuevo hasta que vislumbro la tranquilizadora silueta de Buho Gris.Ya en el poblado adormecido entre sus brazos entrego el osezno a este, con la certeza de su buen cuidado en manos de la joven torbellino, pero con la extraña sensación que siempre la faltaría algo.Como una especial invitada compartió de los excesos de la fiesta, danzo alrededor del fuego evadiéndose de su caparazón al son de cantos sagrados y el retumbar de los tambores…danzo por la vida que en todos se hermanaba. Viajo atravesada por los miles de energías que fueron invocadas en aquella tribal danza…danzo con sus hermanos y hermanas mientras complacía con ella a los astros.

Aquella noche Buho Gris le concedió su nombre…. La que gime a las estrellas, y su totem.

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Despertares y vida

Y sabia que no la amaba, y sabia que solo la usaría como quien derrama una botella de tequila en sus entrañas para acallar las penas, pero ella deseaba sentirlo suyo, que entrara, que se adormeciera en la calidez de su cuerpo,que se vaciara en ella. Con furia animal la empujo sobre la cama y la desnudo arrancándola la ropa sin contemplaciones. El viajo por su piel lamiéndola, apretándola, mordiéndola como si quisiera exprimir su esencia vital. Viajo hasta su sexo húmedo que bullía de deseo y lo libo como colibrí inquieto deleitándose con el mas jugoso de los néctar. Su cuerpo se estremecía bombardeado por la excitación mientras el seguía vagabundo explorando su sexo. La sujetaba fuertemente las manos obligandola al ardor contenido, ella deseaba percibir la firmeza de su deseo entre sus labios, alargar el preludio de lo ansiado, quería ser ella quien marcara el ritmo de esta carnal batalla. Desgarrarlo, atraparlo y acomodarlo al ritmo de su respiración, situarlo preso de sus delirantes jadeos, pero el se lo impedía. Tras un fugitivo beso la embistió con su miembro una y otra vez, doloroso pero intenso hasta desbordarse en su interior quebrando el silencio de la madrugada con un alarido animal.
Andrea fingió dormir cuando dos horas después su casual amante huía furtivamente de la habitación de aquel barato hotel. Cerro los ojos, y navego por sus sueños inconclusos, evadiendo aquella hiriente realidad. Soñó que la soledad no volvería alojarse en su alma y allí, entre los restos de la batalla, durmió.

Soberbio y pleno, el sol preño el comienzo del día desdeñoso de cualquier atisbo de la pasada oscuridad. Una tibia brisa entro en la habitación envolviendo las cortinas de una momentánea sensualidad, en su camino encontró el cuerpo desnudo de Andrea que yacía despreocupado sobre las sabanas que apenas llegaban a cubrirle los muslos, abrió los ojos y desperezándose se zafo de los brazos de morfeo. Observaba embebida y absorta la danza de telas, que anunciaban su llegada. Tendida sobre la cama, con la lasitud todavía amordazando su cuerpo, lo espero. Fue fugaz pero enormemente placentero, su piel se estremeció, miro hacia la ventana deseosa de la próxima oleada, citando a ese sutil amante a poseerla, retándolo de nuevo a la lucha…Como disfrutaba de aquello. Hacia ya diez años que aprendió a jugar, diez años que se entrego sumisa a su sempiterno amor por primera vez. Lo hizo cuando su cuerpo efervescente por los cambios la llevaba a buscar una secreta intimidad en la que insegura y convulsa experimentaba con los rincones mas secretos de su piel, deseando estallar como una supernova. Fue en uno de esos momentos robados a su niñez, mientras jugaba con su sexo adolescente, cuando todo comenzó.

Era un caluroso día de verano, de esos de mar y playa, al caer la tarde su piel enrojecida y resentida por el sol la reclamaba alivio y fue allí, bajo el chorro fresco de la ducha con que intentaba calmar el quemazón, que el, apareció.
La hipersensibilidad de su epidermis la regalaba un maremágnum de sensaciones inexploradas. Los caminos dibujados por el agua despertaban hasta el mas minúsculo receptor de sensaciones bombardendola de un grado de excitación que nunca antes había experimentado.
Sus pezones endurecidos por el estimulo y la presión de la ducha, la sacudían con leves punzadas de dolor que se extendían por cada fibra sensitiva de su cuerpo. Sutiles latigazos que la hacían estremecer. Se imaginaba como una guitarra tensa deseando ser tocada, ansiando el gozo, el gemido de la música que una mano amiga arrancara. Desbordada por la quemazón de la pubertad agolpaba entre sus muslos, pidiendo paso para estallar desbordando el tiempo, dio con la complicidad el azar que le trajo al amante perfecto. Ocurrió, así sin mas, filtrándose a través del pequeño ventanal del baño que siempre quedaba abierto.

Indolente, fugaz, intangible pero perceptible e incendiario. Acaricio su cuerpo en oleadas, febril mientras envolvía su cuerpo hacia el orgasmo, ráfaga a ráfaga. Extendió sus brazos sobre las baldosas del baño, sintiéndose subyugada ante la detonación de placer de cada partícula de su ser. Entregada, sin pudor, dispuesta a ser asolada por esa perfecta orquesta de la química que obligaba a su cuerpo a bailar entre espasmos de placer, al son de ese caprichoso, e irreverente elemento que la exorcizaba de ella misma, que lograba que el mundo se desdibujara como un grabado de tinta en un charco. Y allí, en la soledad del cuarto de baño, fue que detono de puro éxtasis empapando su sexo de aquella densa vida que se licuaba entre sus muslos, mientras intentaba aferrarse a cualquier porción de la realidad, que era aquella absurda cortina de peces de textura gomosa a la que se agarro en pleno orgasmo.

Susurrandola secretos vertidos en noches de amantes ebrios de fervor, el viento, su fiel amante, el que la colmaba con su presencia y sus envolventes caricias. Ese que incondicionalmente la amaba. La llamaba una vez mas a la vida en aquel estéril y sórdido hotel.

Tras el puño de la cobardia…


Hacia ya días que no sentía la necesidad de plasmar ningún furtivo pensamiento, ningun ronroneante sentimiento, ninguna efímera ilusión…¡¡Vaya, que estaba de un vago de narices!! Y tampoco sentía nada demasiado destacable que estancar en esta hoja todo lo que me acontece… Pero hoy algo me ha removido con la suficiente intensidad para lanzarme a escupir lo que siento y pienso.

Hoy mirando mi ventanita de plasma al mundo, viendo uno de esos innumerables programas que rellenan horas con un parte minúscula de denuncia social. Hablaban de otro caso mas de violencia de genero… “¿Violencia de genero?”que forma mas aseptica de definir el acto mas cargado de violencia, de abuso, de animalidad que se puede dar entre dos seres humanos….

Me imaginado deambulando por la cabeza de esos personajes tan cobardes sometidos a sus obsesiones, a su mundo de inseguridades,de frustración… por la mente de esos absolutos don nadies que juegan a ganar autoestima destruyendo la de un ser que saben inferior físicamente. Su pareja, aquella que un día decidió caminar junto a el, aquella que saben capaz de una enorme capacidad de crear lazos de protección incluso hacia el mas terrible de los monstruos… ¡¡Oh!! que seres mas destacables. Puto instinto maternal que obliga a disculpar todo lo que ocurre por miedo a perder ese pellizquito de amor que en ocasiones esos monstruos regalan para asegurarse bien la presa. Si pudiera descargarles el misil de mi rabia lo haría con la mas desatada tormenta de palabras, si pudiera arrancarles las manos, sin convertirme en un de ellos… Si pudiera. Cobardes monos locos, que tiñen de morado las caras de aquellos que les aman por que son tan minúsculos que el resto del mundo se les presenta hostil, demasiado fuerte para vencerlo con la fuerza de su razón, para apaciguarlo con sus caricias y que recurren al lenguaje de la violencia, al refugio del que nada tiene que decir o aportar por que esta muerto por dentro. Refugiados en ese lugar de su interior donde convive la ignorancia, la cultura retrograda y los posos machistas que durante su vida absorbieron de forma clara o soterrada de esta sociedad. Ese espacio putrefacto en sus mentes en las que ellos decidieron demostrarse a si mismos su ilusoria superioridad. Niños malcriados por mujeres consentidoras que equivocan el amor con la total sumisión hacia un rol masculino. Si, puedo incluso imaginar ese mecanismo que se gesto hace miles de años, cuando todos íbamos en pelotas y rascandonoos el culo, medio a pie, medio gateando que el animal mas fuerte marcara las reglas, que la violencia era un regulador y un arma, pero la época de la fuerza ya ha pasado. Es una nueva era en el que el pensamiento debería prevalece sobre las deleznables pulsiones animales de destrucción….

Malditos inadaptados emocionales, retrógrados monos locos, desearía que cada tras el puño de vuestra cobardía vuestra alma se condenara al mas absoluto de los olvidos, que ni el pábulo de vuestros actos os dieran cabida en este mundo, que no oyerais mas que los golpes secos de una sociedad que te gira completamente la cara…

Pero cuanta gente hay que oyendo durante años la llegada de una tragedia tras los gritos en una escalera, tras los golpes en las paredes, tras los llantos de desesperación de un niño viendo a su madre morir en manos de su padre…Solo adolecen un leve lamento cuando el objetivo de una lente les expone ante el mundo…

-Si bueno… Es horrible. Ainss, se oía que tenían discusiones un poco fuertes, pero…¡Ay, Dios mio!! Jamas imaginamos que esto pudiera acabar asi, parecían una pareja tan normal, de veras. Bueno, a veces pues si que me comentaron que la zarandeaba por la calle, y tal… pero, ya sabes en cosa de parejas mejor no meterse.

Escusate ante el mundo, escusate ante la lapida de esa mujer que jamas volverá a tener la oportunidad de rozar la alegría, que murió en una lenta agonía. Escusate ante los ojos de ese niño que llevan grabado a fuego la mas dantesca imagen que le acompañara de por vida, ante su eterna ausencia frente a su perenne dolor..

Cada vez que se mata a una mujer el mundo se llena de desconsuelo, tres días ,una semana….¿Un mes?…

Quisiera poder imaginar el día que los hombres señalen con sus dedos, que denuncien con sus voces a aquellos hombres que desprestigian su esencia. Quisiera ver al día que ninguno de ellos admita eso como una forma de comportamiento masculino en respuesta a ningún tipo de situación, que vieran tan claro, que empatizaran con la otra parte, que acusaran…rechazaran y castigaran con el olvido a los que ellos saben maltratadores. En fin, quisiera ver un puto mundo mejor.

Carta de Gabriel Garcia Marquez

 “Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.

Escucharía cuando los demás hablan, ¡y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat seria la serenata que les ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida… No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, ¡sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!

A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre. He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.”

 

Gabriel García Márquez

 

 Si la belleza de un alma la definen las palabras con la que genera los colores y las formas de un sentir, hay en la vida algunos textos que destilan esas briznas de magia que empujan a vivir… Un maestro.

El virus de una idea

Estado de animo: Onírico quijotesco

Cuando todo el engranaje social adormece, cuando la noche y el silencio hacen de las calles su patio de recreo. Se ve, se siente y se piensa con mas claridad, es como si abrieras la conexión con un mundo arcano y secreto que te habita, todo esencia, sin ser algo aletargado por cientos de conceptos aprendidos. Suele ser en estos momentos, que acude a mi una especie de delirio onírico, es la visión nebulosa, desdibujada y de formas inconcretas de un cambio que creo cercano y que resquebrajara todo este caduco sistema, y de sus despojos surgirán unos nuevos valores, sociales y humanos.

Hay males que se han adueñado de la civilización, enormes vacíos que crecen en los pechos, tristezas con afán de persistencia, angustiadas e irreales necesidades, frustración por metas inculcadas… Saturaciòn, tanto exceso de información sin valor, sobreexposiciòn a estímulos que acaba empujándonos a una densa apatía. Una vorágine escandalosa que hace enloquecer las mentes, ese concepto que nace de la maquinaria humana. Ese espacio de almacenaje y ordenación de datos que no esta preparada para la velocidad a la que viaja este mundo, a bordo de esta evolución caótica con destino a un objetivo incierto pero, que aceptamos. Amen, a reglas que se presuponemos inamovibles, y nos guían hacia allí, hacia adelante… al desastre. 

Necesito creer que esto cambiara, que amparados por ese mismo cerebro en el que todo se dicta a golpe de error y aprendizaje seremos capaces de visualizar, con cierta anticipación, el enorme error al que nos dirigimos…

Necesito imaginar, sentir…. que generaremos un contacto mas próximo y respetuoso con la naturaleza, con esa que tallo nuestra esencia, que seremos capaces de subsistir sin espolear o demoler todo lo que nos rodea, que escaparemos de la individualidad, tan ajena a lo que fuimos. Que todo se relajara y adquirirá la forma necesaria para que los individuos disfruten de vidas con una fértil quietud, con la capacidad de anudar las manos sin temer ser heridos.

Deseo que llegue este tiempo y degustarlo como algo hermoso, no esta sensación Utópica y enmudecida que es un simple anhelo en esta noche de delirio. Una idea, un mundo neblinoso que esta pidiendo paso en mi cabeza, que se convulsiona rabioso cuando se topa con la realidad enferma… Esta inquietud por su trascendencia alejandome de lo que me empujaron a creer que era febrilidad, infantil y enajenante. Pese a todo la quiero a ella conquistando un mañana, incluso mas allá de no poder degustarla antes de que se detenga mi reloj otorgado.


Melancolia (tomando contacto con la lírica)

No nació en un día mi melancolía,

en el vació de mis noches ella me poseía

al oído me decía…

soy la lengua herida, tu poesía.

Susurro a mi entendimiento historias de amores desencantados,

de otros traicionados,

algunos solo soñados,

los menos aficionados.

Me sumergió en la complejidad de los densos sentimientos,

los que se anidan en el alma,

y enseñome el rítmico compás para mi corazón poner en calma…

Ande la senda de los versos, bebí la sangre de las palabras,

…melancolía

La llama un dia cuando la añoraba,

pero ella ya no estaba.

¡ Cruel, zafia !

En la nada me abandonaba.

De todo me vacié ,

solo de de ella me alimentaba,

mientras yo creía poseerla, era ella quien tejía.

Aquí permanezco en la blancura de mi estar,

en el vació de una mente…

alcance lo que llaman paz.

El alma conseguí aquietar,

y sin embargo las noches dan paso al día,

y yo echo de menos mi ausencia, mi melancolía….

…mi amada poesía.

 

 

Josune

 

La sombra de Ender (fragmento)Orson Scott Card


-Así que quiero fomularle una pregunta hipotética.
-Mis favoritas. Junto con las retóricas. Me quedo dormido exactamente igual con unas que con otras.
-Supongamos que alguien quisiera quebrantar la ley e intentar alterar el genoma humano, concretamente para aumentar la inteligencia.
-Entonces alguien correría un grave peligro de que lo capturaran y castigaran.
-Supongamos que, mediante las mejores técnicas de investigación disponibles, encontraran ciertos genes que fuera posible alterar en un embrión para aumentar la inteligencia de la persona al nacer.
-¡Un embrión! ¿Acaso me está poniendo a prueba? Esos cambios sólo pueden llevarse a cabo en el cigoto. Una sola célula.
– Y supongamos que naciera un niño con tales alteraciones. El niño nace y crece lo suficiente para que su gran inteligencia no pase desapercibida.
-Supongo que no estará hablando de un hijo propio.
-No estoy hablando de nadie en concreto. Un niño hipotético. ¿Cómo podría reconocerse si este niño ha sido alterado genéticamente? Sin llegar a examinar los genes, quiero decir.
Anton se encogió de hombros.
-¿Que importa si examina los genes? Serán normales.
-¿Aunque hayan sido alterados?
-Es un cambio diminuto. Hipotéticamente hablando.
-¿Dentro del espectro normal de variaciones?
-Son dos interruptores, uno que conecta , otro que desconecta. El gen ya está ahí.
-¿Que gen?
-Para mí, los superdotados fueron la clave. Los autistas, normalmente. Los discapacitados. Tienen un poder mental extraordinario. Calculan rápido como el rayo. Una memoria fenomenal. Pero son ineptos, incluso retardados en otros ámbitos. Tardan unos segundos en resolverte una raíz cuadrada de doce dígitos, pero son incapaces de comprar cuatro cosas en la tienda. ¿Cómo pueden ser tan brillantes, y tan estúpidos a la vez?
-¿Ese gen?
-No, fue otro, pero me mostró lo que era posible. El cerebro humano podría ser mucho más listo de lo que es. Pero hay…¿como se dice, un precio?
-Una pega.
-Un precio terrible. Para poseer este gran intelecto, hay que renunciar a todo lo demás. Así es como los cerebros de los sabios autistas consiguen todo lo demás. Hacen una cosa, y el resto es una distracción, una molestia, más allá de cualquier interés concebible. Su atención no se divide.
-Entonces toda la gente hiperinteligente sería retrasada en algún otro modo.
-Eso es lo que todos suponíamos, por que eso es lo que veíamos. Las excepciones parecían ser sólo los sabios relativos, que eran capaces de concentrarse un poco en la vida corriente. Entonces pensé… pero no puedo decirle lo que pensé, porque me han suministrado una orden de inhibición.
Sonrió indefenso. A sor Carlotta se le encogió el corazón. Cuando alguien representaba un riesgo demostrado para la seguridad, le implantaban en el cerebro un aparato que hacía que cualquier tipo de ansiedad lanzara un bucle de retroalimentación, que provocaba un ataque de pánico.
(…)
-No es una existencia triste, Carlotta. Pues puedo celebrar el gran compromiso de Dios al crearnos como somos.
-¿Compromiso?
-Nuestros cuerpos podrían ser eternos, ¿sabe? No tenemos que desgastarnos. Nuestras células están todas vivas; pueden mantenerse y repararse solas, o ser sustituidas por otras nuevas. Incluso hay mecanismos especiales para fortalecer nuestros huesos. La menopausia no tendría que impedir que un mujer tuviera hijos. Nuestros cerebros no tienen por qué deteriorarse, dejar escapar recuerdos o no registrar vivencias nuevas. Pero Dios nos creó con la muerte dentro.
-Parece que empieza a hablar en serio sobre Dios.
-Dios nos creó con la muerte dentro, y también con la inteligencia. Tenemos nuestros setenta años o así… quizás noventa, con cuidado. Dicen que, en las montañas de Georgia, no es algo extraordinario llegar a los ciento treinta años, aunque personalmente creo que son unos mentirosos. Dirían que son inmortales si pudieran salirse con la suya. Podríamos vivir eternamente, si estuviéramos dispuestos a ser estúpidos todo el tiempo.
-¡No me estará diciendo que Dios tuvo que elegir entre una vida larga y la inteligencia para los seres humanos!
-Esta en su biblia, Carlotta. Dos árboles: el conocimiento y la vida. Si comes del árbol del conocimiento, sin duda morirás. Si comes del árbol de la vida, nunca dejarás de ser un niño en el jardín y nunca morirás.
-Me habla en términos teológicos, y sin embargo pensaba que no era usted creyente.
-La teología es una broma para mí. ¡Y muy divertida! Puedo contar historias divertidas sobre la teología, para bromear con los creyentes. ¿Ve? Me complace y me mantiene tranquilo.
Por fin ella compreció. ¿Con que claridad tenía el que deletreárselo? Le estaba dando la información que le habia pedido, pero en código, de una forma que engañaba no sólo a quienes lo escuchaban, sino a su propia mente.
Todo era una broma; por tanto, podía decir la verdad, mientras lo hiciera de esta forma.
-Entonces no me importa oír tus ataques humorísticos a la teología.
-El Génesis habla de hombres que vivieron más de novecientos años. Lo que no nos dice es lo estúpidos que eran esos hombres.
Sor Carlotta soltó una carcajada.
– Por eso Dios tuvo que destruir a la humanidad con su pequeño diluvio-Continuo Anton-. Para deshacerse de los estúpidos y sustituirlos por gente más lista. Sus mentes se movían rápido, su metabolismo cambiaba de forma asombrosa. Directos a la tumba.
-Desde Matusalén con sus casi mil años de vida hasta Moisés con sus ciento veinte, hasta nosotros ahora.
-Pero nuestras vidas se vuelven más largas.
-A eso me refiero.
-¿Ahora somo más estúpidos?
-Tan estúpidos que preferiríamos que nuestros hijos tuvieran vidas largas en vez de convertirse en algo parecido a Dios, conociendo… el bien y el mal… conociéndolo… todo…